El pasado jueves, 06 de Agosto, miles de fieles devotos participaron de la eucaristía celebrada en el campo deportivo García de Hevia, de la Grita, en Honor al Santo Cristo. La misa fue presidida por Mons. Jorge Quintero, Obispo de Margarita, y acompañado por Mons. Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal.
En la celebración de los 399 años del Santo Cristo, Mons. Mario Moronta dirigió la homilía de la celebración, realizando una reflexión en el marco del Año Sacerdotal. “Hoy, podemos meditar la figura sacerdotal de ese Cristo amoroso en la cruz clavado, máxime cuando estamos iniciando el Año Sacerdotal”, dijo el Prelado.
“En la Cruz, Jesús se nos muestra como el Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, con todas sus características. Es decir, se nos muestra como el sacerdote que está ofreciendo la víctima pascual de la nueva alianza, para conseguir del Padre Dios, la salvación y el perdón de todos los pecados para la humanidad”, dijo Mons. Moronta.
El Obispo de San Cristóbal haciendo referencia al rostro sereno del Santo Cristo de la Grita, manifestó. “Nos encontramos con el retrato de aquel que es capaz de mostrarse comprensivo con los ignorantes y extraviados… de ofrecer sacrificios… y de convertirse en causa de salvación… para todos los seres humanos”.
Señaló Mons. Moronta, que “ese rostro sereno, que ya ha entregado su último aliento al Padre Dios refleja, precisamente, su comprensión con los ignorantes y extraviados”. Y el Obispo cuestionándose, “¿Quiénes son esos extraviados y esos ignorantes? –se respondió- Sencillamente, son los hombres y mujeres que se han alejado de Dios a causa del pecado. Son ignorantes, aún con sus conocimientos y culturas, si se esconden en la ignorancia de las cosas de Dios. Y estas cosas de Dios, que conocemos por la Palabra, nos hablan del amor. Quien es ignorante, es decir el que renuncia al amor que todo lo puede, se extravía”.
Finalmente el Obispo del Táchira, indicó que era una bonita oportunidad en el año sacerdotal conseguirse con el Santo Cristo, quien debe ser reconocido como modelo por excelencia de los sacerdotes y seminaristas. Y al concluir la eucaristía hizo una invitación a los secuestradores, extorsionadores, y narcotraficantes que se conviertan y tengan temor de Dios.